La decisión del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, de suspender la reunión prevista con la CGT desató un fuerte malestar sindical y terminó por desinflar la cumbre de gobernadores convocada en el Consejo Federal de Inversiones (CFI) para enfrentar la reforma laboral impulsada por la Casa Rosada.
Desde el entorno sindical aseguraron que el encuentro estaba confirmado para las 16, aunque en el gobierno provincial lo negaron. La cancelación se dio en medio de la creciente interna del peronismo cordobés, con tensiones entre Llaryora, Juan Schiaretti y la senadora Alejandra Vigo.
El primero en expresar públicamente la furia fue Pablo Moyano, quien apuntó contra gobernadores y legisladores peronistas que, según dijo, terminan votando en contra de los trabajadores. “Repudio total al gobernador de Córdoba, de Tucumán, de Catamarca”, lanzó el dirigente camionero, en declaraciones radiales.
Mientras tanto, la convocatoria al CFI comenzó a vaciarse. La Casa Rosada logró contener a varios mandatarios provinciales con la promesa de postergar la rebaja del Impuesto a las Ganancias para empresas, lo que evitaría una caída en la masa coparticipable. Al cierre de la jornada, apenas cinco gobernadores mantenían en pie su intención de asistir.

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