El crecimiento del tráfico aéreo internacional transformó los números de la cadena de medialunas Atalaya. Aeroparque Jorge Newbery se posicionó como el local de mejor desempeño de la empresa, desplazando a los históricos puntos de venta en rutas nacionales que caracterizaron al negocio durante décadas.
Este cambio de escenario refleja un fenómeno más amplio: la preferencia de los viajeros por trasladarse en avión ha modificado los patrones de consumo y rentabilidad de los negocios vinculados a la movilidad. Lo que antes era territorio exclusivo de las estaciones de servicio y áreas de descanso en las rutas ahora encuentra su epicentro en los terminales de aviación.
Ante este panorama favorable, Atalaya decidió profundizar su estrategia y ampliar su presencia en el sector aeroportuario. La empresa prepara la apertura de un nuevo local en Aeroparque Internacional Ministro Pistarini de Ezeiza, buscando replicar el éxito cosechado en Aeroparque Jorge Newbery y capturar una mayor porción del flujo de pasajeros internacionales.
La apuesta representa una recalibración de la propuesta comercial de la cadena. Mientras que históricamente su modelo se sustentaba en viajeros de ruta, ahora apunta a consolidarse como proveedora de servicios en los principales centros de circulación aérea del país. El tráfico internacional de pasajeros, que ha mostrado crecimiento sostenido en los últimos períodos, constituye una oportunidad significativa para expandir operaciones.
Este movimiento también refleja cómo las empresas de consumo se adaptan a los cambios en la movilidad de los argentinos, privilegiando ubicaciones de alto flujo y ticket promedio. La terminal aérea concentra pasajeros con disponibilidad de gasto y tiempos de espera que facilitan el consumo de productos como medialunas y café.
Imagen: Abdiel Hernandez Villegas / Pexels – Con informacion de El Cronista

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