El entrenador de la Selección Argentina regresó a su pueblo natal luego de disputar la final de la Copa del Mundo 2026 frente a España. Frente a una multitud que se acercó a la casa de sus padres, el DT dejó un mensaje de humildad, autocrítica y enseñanza para los más chicos.
Tras culminar la participación argentina en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá —donde el seleccionado cayó en el tiempo suplementario de la final ante España en Nueva Jersey—, Lionel Scaloni viajó a su Pujato natal para reencontrarse con su familia.
A su llegada, un importante número de vecinos y medios de comunicación se congregaron en las inmediaciones de la residencia de sus padres para recibirlo. El entrenador descendió de su vehículo, se tomó varios minutos para firmar autógrafos y sacarse fotografías, y brindó declaraciones sobre las sensaciones que dejó la cita máxima.
Autocrítica sin excusas
Al ser consultado sobre el desempeño arbitral durante el encuentro decisivo, Scaloni fue tajante y optó por destacar el nivel del rival por sobre cualquier controversia:
«No, perdimos porque ellos fueron mejores. Hay que reconocer que jugaron mejor. Nosotros llegamos justos, es la realidad. A veces está bueno reconocer; eso nos hará mejores, sin duda», afirmó el estratega de 48 años.
En esa misma línea, ponderó la entrega del plantel a lo largo de todo el torneo: «Somos un equipo que siempre quiere luchar hasta el final. Cuando no salen las cosas, hay que reconocer que el rival juega y puede ser superior, pero, aun siendo así, les pusimos las cosas difíciles».
El valor del recorrido y el mensaje para las nuevas generaciones
A pesar del trago amargo por no haber alcanzado el bicampeonato, el DT valoró el constante apoyo popular y la conexión con la gente durante todo el certamen. «Somos conscientes de la energía que nos dio el público. Por eso duele no haberle podido dar la alegría, porque se juega para eso. Pero también estamos satisfechos de haber dado todo. Hay veces que se puede ganar y otras que no», reflexionó.
Finalmente, Scaloni enfatizó la lección que deja este proceso para los más jóvenes, utilizando como ejemplo a su propio entorno familiar:
«Ver que para los chicos esto también es un logro es lo más importante de todo. Siempre pongo de ejemplo a mi hijo de 10 años: cuando pierde un partido, a las dos o tres horas se le pasa, y ese es el mensaje. No habremos ganado la copa, pero logramos la unión de todos nosotros», concluyó.

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