En Brasil, la supremacía del discurso meritocràtico en la esfera pública marcó un antes y un después en la política nacional, contribuyendo significativamente al retroceso del Partido de los Trabajadores. La idea de que el éxito depende únicamente del esfuerzo personal se convirtió en un concepto hegemónico que redefinió las prioridades políticas del electorado.
Esta narrativa, que sitúa al individuo como único responsable de su trayectoria social, ganó terreno en múltiples sectores de la sociedad brasileña. La promesa meritocràtica—donde el trabajo arduo garantiza el progreso—se presentó como una alternativa atractiva frente a políticas que enfatizan intervención estatal y redistribución de recursos.
El PT, que durante años había construido su legitimidad política sobre la base de programas de inclusión y reducción de brechas sociales, se encontró con un nuevo escenario donde sus propuestas chocaban frontalmente con la lógica meritocràtica que dominaba el debate público. Esta tensión ideológica impactó directamente en su desempeño electoral.
Especialistas observan que el concepto de mérito, cuando se absolutiza, funciona como un velo que oculta las desigualdades estructurales. Al responsabilizar exclusivamente al individuo de su condición, se elude la discusión sobre los factores sistémicos que determinan el acceso a oportunidades. Esta simplificación resultó particularmente efectiva en la competencia electoral.
La penetración del discurso meritocràtico en la conciencia colectiva brasileña modificó el terreno político donde actuaban las fuerzas progresistas. Lo que antes era un argumento marginal se transformó en sentido común para amplios sectores, incluyendo algunos grupos que históricamente habían votado al PT.
Este fenómeno ilustra cómo las ideas políticas no son neutrales, sino que funcionan como herramientas que estructuran la realidad social según determinadas lógicas. En este caso, la prevalencia del mérito como explicación universal de los resultados sociales resultó devastadora para un partido que proponía una lectura alternativa de esos mismos fenómenos.
Imagen: MESSALA CIULLA / Pexels – Con informacion de El Cronista

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